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Úbeda y Baeza: guía del Renacimiento andaluz

Úbeda y Baeza están separadas por nueve kilómetros y comparten declaración: son Patrimonio de la Humanidad desde 2003, inscritas conjuntamente por conservar el conjunto renacentista mejor preservado de España.

Se visitan perfectamente en un día, y muchos las consideran la mejor excursión de la provincia.

Por qué existen

En el siglo XVI, las familias nobles enriquecidas con la corte de Carlos V invirtieron fortunas en dotar a sus ciudades de palacios e iglesias al gusto italiano. El arquitecto que canalizó todo aquello fue Andrés de Vandelvira, el mismo de la catedral de Jaén.

Cuando la fortuna se trasladó a otras plazas, las ciudades se congelaron. Esa decadencia posterior es la razón de que hoy estén intactas.

Úbeda

El núcleo es la plaza Vázquez de Molina, uno de los conjuntos urbanos más armónicos de Europa. A su alrededor:

  • La Sacra Capilla del Salvador, panteón funerario privado y obra cumbre de Vandelvira. Su sacristía es excepcional.
  • El Palacio del Deán Ortega, hoy Parador.
  • El Palacio de las Cadenas, actual ayuntamiento.
  • Santa María de los Reales Alcázares y su claustro.

Úbeda mantiene además una fuerte tradición alfarera en el barrio de San Millán, con talleres que siguen trabajando a torno y horno de leña.

Baeza

Más pequeña y, para algunos, más íntima. Su plaza del Pópulo, con la Fuente de los Leones, es de las más fotogénicas de Andalucía. La catedral, la antigua Universidad donde dio clase Antonio Machado y el Palacio de Jabalquinto, con su fachada isabelina, completan lo esencial.

Machado vivió aquí siete años tras la muerte de Leonor, y la ciudad conserva esa memoria en varios rincones.

Cómo organizarlo

Una mañana en una y una tarde en la otra funciona bien. Si solo puedes elegir, Úbeda tiene el conjunto monumental más potente; Baeza, el ambiente más recogido.

Desde la capital hay unos cincuenta minutos en coche. Se combinan bien con la Sierra de Cazorla, que queda justo después, para un fin de semana completo.

Y come andrajos o lomo de orza en cualquiera de las dos.